Actitud para la toma de decisiones


deci

No sabes lo que dices —respondió el ángel—. No existe la trage­dia, sino lo inevitable. Todo tiene su razón de ser: sólo nece­si­tas saber dis­tin­guir lo que es pasajero de lo que es defin­i­tivo.
PC. LQM

Te despier­tas hoy, un 6 de Junio de 1944, y tu sar­gento al mando te dice: “Hoy es el día en que tienes que invadir un continente”

Podrías ser uno de los 156 000 sol­da­dos en las playas de Utah u Omaha, con­sid­erán­dote aún vivo y con esper­an­zas de estar en algo mejor, rechi­nando tus dientes por la mala suerte. O ya auto­con­sid­erán­dote muerto, lo cual podría darte mayor idea de una sola cosa en la cabeza, lograr tu obje­tivo en pleno campo de batalla.

Podrías ser uno de los 23 400 para­caidis­tas y estar muerto de miedo en un planeador, con tus dientes lit­eral­mente cas­tañete­ando y las rodil­las entre­chocando, diciendo prob­a­ble­mente estaré muerto en una hora o dos. O pen­sando que ya cuando hayas saltado, te encon­trarás entre los setos con tus planos, una daga y tu arma para lle­gar desde allí hasta Berlín.

Cual sería la oración que te repe­tirías?: Que por favor sobre­vivas a esta batalla? O más bien que puedas hacer bien tu mis­ión y no le falles a tus com­pañeros? .Eso sería lo impor­tante, depende de tu enfoque y que ya estés mentalizado.

A qué va el tit­ulo? Cuál es el plazo de una decisión y de la duda? Cuál es el punto límite para tomarlo? Y qué acti­tud tomar?.

Uno puede decidir durante mucho tiempo. Podría tomarse toda la vida en hacer un movimiento, pero la vida no pide motivos para seguir y el lla­mado al tren ya pudo haber pasado

Hay un instante en el tiempo, donde existe un fil­tro de las acciones:
Sucede cuando crees que no tomaste la decisión cor­recta y comienza tu arrepen­timiento.
Sucede cuando crees que si tomaste la decisión cor­recta y puedes alabarte por ello.
En todo caso sigues pen­sando en ti mismo y lo que ganaste en la decisión, no lo que gano el con­junto.
Pero si no estás con­siente y con­cen­trado en este punto y dudas sobre lo empren­dido, sobre el pasado y el devenir, no podrás tomar tu vol­un­tad para la sigu­iente actitud.

Sucede ese fil­tro más clara­mente en el campo de batalla. En el primer choque de las espadas, lla­mado lo inevitable que en si es lo pasajero. Pos­te­rior a ello viene lo defin­i­tivo, como con­se­cuen­cia de lo inevitable. Es posi­ble como se sabe, tener miedo, pero ello solo para prepararte para lo que ven­drá. — El miedo existe hasta el momento en que lo inevitable sucede . Después, no debe­mos perder nues­tra energía con él. El miedo va hasta donde lo inevitable comienza; a par­tir de ahí, pierde su sen­tido. Y todo lo que nos queda es la esper­anza de haber tomado la decisión adecuada.

Puedes estar frente al ene­migo, puedes aún dudar hasta ese choque, podrías hasta reti­rarte ( Solo en el caso que no te tomen como cobarde, o si fue­ses Ruso y estu­vieses defen­di­endo Stal­in­grado, no hay vuelta atrás). Pero esa duda solo puede pasar por tu mente hasta ese momento del choque. Después de ello, tam­bién puedes ir para atrás pero ya estás en batalla y ten­drás un ejército en tus espal­das, y todos tus com­pañeros en armas, y tú las dejas.

Cuando sucede ese choque. Solo te queda tomar la acti­tud de poner la mayor fuerza durante toda la batalla.(Si tu decisión final fue pelear en la batalla)Y luego a ello la esper­anza de que la decisión tomada es la cor­recta, porque es tú decisión tomarla así tam­bién para lle­gar al otro punto de decisión donde deberá repe­tirse este círculo.

A opinión per­sonal; durante todo este pro­ceso de duda existe la pre­gunta de “ El Porque de las cosas?”. Pero luego de algu­nas trage­dias y tri­un­fos per­son­ales creo que uno no podría respon­derse esa pre­gunta en ese instante, sino que la respuesta la encon­trarás en el futuro. Algún día en una per­sona, debajo de una piedra, en otra trage­dia o en otro éxito. Y digas: Según mis deci­siones, ahora sí ya sé porque me sucedió ello en ese tiempo, fue para prepararme para esto.

A donde va todo esto?

Las deci­siones pueden ser basadas en var­ios mod­e­los. Una per­sona, empre­sario, inge­niero, estratega o político puede bus­car un punto de equi­lib­rio o un resul­tado con mayor ben­efi­cio según el obje­tivo bus­cado. Pero tengo la certeza de que no sola­mente la decisión y sus con­se­cuen­cias se basarán en tener el corazón duro para seguir un camino trazado por unos números. Y que esta decisión, que puede sig­nificar una buena inver­sión, enviar a un ejército a la batalla o sal­var tu propia vida, con un sin­fín de vari­ables exter­nas que todas estas pueden afec­tar tu decisión. En medio de esa batalla: puedas tomar la mejor acti­tud en este pro­ceso el cual ten­drá con­se­cuen­cias en tu propia vida, en tu empresa o en tu sociedad.

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