Nos Estudian


En el blog del Gran Combo Club hace poco Silvio Rendón escribió un interesante artículo basado en observaciones que parten de un análisis del último examen de admisión de la UNI.

Hay bastante misticismo en aspectos acerca de la composición social y capacidad intelectual de los estudiantes de la UNI, y es que como un todo complejo hay muchas variables que tener en cuenta, y muchas dinámicas también.

El artículo parte de una obervación acerca del resultado del último examen de admisión y los apellidos (quechuas-aymaras) de los primeros puestos.

  1. Martín Alonso Capcha Presentación, 1236 puntos, Ingeniería Electrónica;
  2. Ronald Eduardo López Condori, 1215 puntos, Ingeniería Química
  3. Bryan Leonardo Tantachuco Mateo, 1201 puntos, Ingeniería Civil;
  4. Fabrizio Julio Castillo Castillo, 1200 puntos, Ingeniería Electrónica;
  5. Marco Antono Huarancca Ninanya, 1199 puntos, Ingeniería Eléctrica.

A partir de alli muchas surgen hipótesis acerca de la composición racial-intelectual de quienes postulan e ingresan a la UNI.

Hay muchos componentes aqui, intentaremos repasar algunas otras hipótesis y observaciones con el ánimo de generar un debate abierto y público del tema que nos ayude a desmitificar el asunto. Entonces tendremos hacia el final una observación  multicausal y dinámica que nos ayude a mirar este complejo.

El artículo de Rendón busca inferir, a partir de la ausencia de barreras socio-étnicas en el ingreso a la UNI, y los resultados de su examen de admisión (tomando como variable a observar criterios socio-étnico de los ingresantes)  que la discriminación en el Perú tiene  componentes que afectan en gran medida las oportunidades de educación y  la inserción laboral.

La composición socio-demográfica de los postulantes e ingresantes  a la UNI está relacionada con la simetría de posibilidades de ingreso, que valoran ciertas caracerísticas objetivas. Todo esto  impacta y es impactado por lo que se conoce como “el mito de la educación” y la movilidad social.

La mayoría de estudiantes de la UNI son dentro de su familia la primera generación que va a la Universidad. Históricamente la UNI ha sido una Universidad convulsionada por la estrecha distancia no necesariamente ideológica (tal vez en los 70 y 80) sino vivencial con sectores marginales y menos favorecidos. La necesidad de movilidad social propicia también cierto grado de competitividad. Los ingresantes UNI son puntos fuera de la curva dentro de sus centros de estudios secundarios, entonces,  ¿cómo se condensa ello en una unidad, una totalidad con características comunes?, ¿qué rol juegan las academias pre-universitario en la estandarización creando así un ideario que propicia esta condensación? teniendo encuenta la falta de modelos en otros ámbitos como la familia o el barrio.

Habría que tomar encuenta además el hecho de que la ingeniería en el Perú no otorga un estatus  política,  social y culturalmente denominado “elevado”. En los círculos empresariales, de la política, artes, letras   ¿cuáles son los apellidos más comunes de quienes se forman parade una u otra manera ejercer esas actividades?. ¿Cómo es la dinámica de la causalidad entre estos aspectos? ¿Ha sido este un proceso dinámico, cuál ha sido su tendencia?

Si la inteligencia está distribuida uniformemente por toda la ciudad, y si la UNI tuviera la capacidad de atraer por igual a todos los sectores, cómo explicamos la existencia de una mayoría de estudiantes residentes geográficamente en la periferia del campus universitario. ¿Se repite la misma situación en las Escuelas de Ingeniería de otras Universidades?

En la sociedad en general , y con más arraigo entre sectores socioeconómicos menos favorecidos, existe la mitológica ecuación inteligencia = habilidad matemática, lo que propicia escolares parcialmente formados con desventajas en el desarrollo de potencialidades en otras formas de inteligencia como la emocional, social, kinética, etc.  Al ser la UNI una Universidad que ofrece sólo ciencias e ingeniería esto crea unambiente aún más propicio para reforzar estos pensamientos.

Evidente entonces  la composición mayoritaria etno-cultural de los estudiantes UNI, reforzado además por el  marcado racismo del país, surge de aqui una necesidad de “trabajar aún más que el promedio” para tener igualdad de oportunidades, siendo esta una causa y a la vez un reforzador de la necesidad de ser aún más competitivo, añadiendo a este otros  matices socio-económicos, culturales, o de género (la proporción varones/mujeres es bastante alta en todas las escuelas de ingeniería del país, tal vez este sea un patrón universal) que generan dinámicas que refuerzan la  necesidad de esfuerzo mayor.

El potencial de los estudiantes de la UNI es objetivamente alto, desde hace mucho lo es, ¿qué cambios han logrado propiciar generaciones de ingenieros de la UNI para modificar  o redirigir las tendencias de la dinámica en que ellos estudiaron? La ausencia de cambios radicales o por lo menos bastante claros, es una prueba de la no disminución de la discriminación en ámbitos de toma de decisión, o sólo una prueba de una incapacidad generada por la dinámica del sistema…

Entonces para agregar a las intenciones del artículo de Silvio Rendón, creemos que si queremos mejorar las posibilidades que tenemos como país no sólo debemos trabajar para que el acceso a la Universidad se democratice, y también la inserción laboral; sino que tal vez deba empezar bastante más abajo en la pirámide educativa. Un sistema educativo pensado para tener a la Universidad en la cima como meta no permite la formación de ciudadanos, y sin ello menos las posibilidades de generar los procesos que desenrollen este complejo  multicausal dinámico.

Esperamos sus comentarios.

Otros artículos interesantes:
Raza, Fenotipo e Inteligencia [Andrea Naranjo]

, ,

  1. #1 by Erwin - March 1st, 2009 at 14:29

    Raza, etnia, inteligencia, marginal, inteligencia, fenotipo … … … ¿? ¿? ¿? ¿? Qué nos creen ¿bichos raros? una ‘especie’ distinta?

    Like or Dislike: Thumb up 1 Thumb down 0

  2. #2 by Zajnóstiko - March 1st, 2009 at 16:03

    El nivel de atractividad de la UNI hacia los postulantes, en muchos casos, podría variar según el grupo socio-económico en cuestión, que ha ido variando con el transcurso de los años, no creo que el tema vaya tan amarrado a la raza y fenotipo.

    Recordemos que en los 60′s y 70′s, apellidos como Piazza, Cipriani, Buckler, Kauffmann, Hotchschild, Zwiebach (ese Barton), juntos con otros de origen japonés (por ahí recuerdo a Yoshiyama) resultaban más frecuentes en las aulas de clases. ¿Cómo habrán sido los cuadros de mérito por esas épocas? Ni idea.

    Y un dato curioso de la actualidad, también tocando el tema de atractividad: resulta que en una reunión con mis compañeros de facultad, en una de nuestras conversaciones de “proyección a futuro” o “¿qué diablos será de tu vida?” , pregunté a cada uno de ellos (muchos de la primera generación UNI en sus familias) en dónde quisieran que sus hijos estudien. El conjunto de respuestas me resultó insólito y un poquito aterrador: Casi nadie quería que sus hijos llegasen a estudiar en la misma universidad de sus padres. Las razones variaban por aspectos de infraestructura, oportunidades y esfuerzo (“No quiero que mi hijo sufra lo que yo sufrí”). Les haré el seguimiento a mis amigos encuestados.

    Hay mucha complejidad en este tema, y sólo sé una cosa: ¡Amo a la UNI! :D

    Like or Dislike: Thumb up 0 Thumb down 0

  3. #3 by jozeluiz - March 2nd, 2009 at 08:59

    Resulta tentador el artículo porque muchos venimos a la UNI y hay muchos “pre-juicios”, los más de ellos incoscientes. Si queremos cambiar algunas de las dinámicas que ocurren en la Facultad y en la UNi deberíamos por lo menos tener un análisis de contexto lo suficientemente fuerte como para que soporte las espectativas de todos quienes formamos parte de la Comunidad Universitaria UNI.

    No podemos tomar el factor “discriminación” como un hecho incambiable, o tener un discurso de “no caceptación del hecho” cuando nuestras acciones y discursos en realidad causan otra cosa.

    Todo ello, por un lado, influye en “autoestima”, “estima por los demás”, “aceptación”, “maduración”, “integración”, “trabajo en equipo” , y muchos otros valores tan o más importantes que la aptitud, no sólo como profesional sino también como ser humano; y por otro lado refuerza o no impide el avance de actitudes discriminatorias (por ejercicio de éstas o por falta consciente de rechazo hacia ellas con acciones o discursos).

    Like or Dislike: Thumb up 0 Thumb down 0

  4. #4 by Boris Teodoro Tucto Bello - March 7th, 2009 at 07:02

    Yo por mi parte me alegro de que el “Perú Profundo” – como le (nos) dicen – estén(mos) tomando el lugar que nos corresponde.

    Like or Dislike: Thumb up 0 Thumb down 0

  5. #5 by custom essay - October 12th, 2009 at 09:55

    Education is always mistic a little bit. Sometimes you need help

    Like or Dislike: Thumb up 0 Thumb down 0

  6. #6 by XorgeV - November 5th, 2009 at 15:49

    Me formé en la UNI en los años 70. La composición social del alumnado era más heterogénea que ahora. Había un sector de alumnos de sector A – B, sobre todo en Industriales y Arquitectura, pero también un buen porcentaje de alumnos provenientes de provincias (era común ver muchos alumnos que vivían en cuartos y pensiones de la urbanización Ingeniería, me incluyo). Pero lo que siempre ha caracterizado a nuestra universidad ha sido el alto grado de exigencia académica y esa tradición se ha mantenido en el tiempo. Es cierto que en nuestro país existe discriminación, por eso considero que para el actual estudiante de la UNI es muy importante cultivar paralelamente a lo académico: la autoestima, la cultura general, la etiqueta social, el dominio de otros idiomas; y como institución mantener el vínculo con los egresados. Además como alumnos y ex alumnos mantener el contacto.
    Yo sí estoy pensando enviar a mis hijos a la UNI. Ojalá que algún día lo logren.

    Suerte muchachos.

    Like or Dislike: Thumb up 0 Thumb down 0

(will not be published)

  1. No trackbacks yet.

Additional comments powered by BackType